Todo artículo comparativo termina igual: “depende de tu caso de uso”. Esta es esa frase convertida en algo útil. Ocho preguntas sobre cómo trabajas de verdad — dónde viven tus archivos, qué tan largos son tus prompts, si necesitas una fuente en cada afirmación — y una recomendación al final.

No existe el mejor asistente de IA. Existe el que encaja con tu forma de trabajar, y la respuesta honesta suele reducirse a tres o cuatro detalles aburridos más que a puntajes de benchmarks. El resultado también te dice a qué estarías renunciando.